
Conocí personalmente al psicólogo Robert Sternberg gracias a Maribel Rodríguez Fernández que promovió su visita a España.
Sternberg es una eminencia en el estudio de la inteligencia y es editor de The Cambridge Handbook of Wisdom (https://shorturl.at/0mru3), un tratado que aborda la diferencia entre inteligencia y sabiduría.
Recientes acontecimientos globales me han llevado de nuevo a ese libro para releer el capítulo donde se aborda por qué la gente inteligente NO está libre de cometer errores garrafales. Y estas son sus conclusiones:
->Sobreconfianza: Las personas inteligentes pueden caer en la trampa de sobrevalorar su capacidad para prever todas las consecuencias de una acción o situación, esto puede llevarlas a tomar decisiones apresuradas sin considerar adecuadamente todos los factores involucrados.
->Falta de conciencia emocional: La inteligencia a menudo está más asociada con habilidades cognitivas y lógicas, mientras que la sabiduría está profundamente conectada con la inteligencia emocional. Una persona altamente inteligente podría ser excelente para analizar datos y hechos, pero si no es consciente de sus propias emociones y las de los demás, podría tomar decisiones que, aunque lógicas, carecen de empatía o consideración emocional.
->Falta de perspectiva a largo plazo: Las personas inteligentes pueden enfocarse en soluciones rápidas y efectivas para los problemas inmediatos, lo que puede llevar a decisiones que, a largo plazo, resultan ser menos beneficiosas.
->Racionalización excesiva: Las personas inteligentes pueden ser muy buenas para racionalizar sus decisiones, incluso cuando estas no son las más sabias. En lugar de reflexionar profundamente sobre si una acción es ética o en su mejor interés a largo plazo, pueden justificar sus elecciones utilizando la lógica, aunque estas decisiones puedan ser perjudiciales o egoístas.
->Falta de apertura a nuevas ideas o perspectivas: Las personas inteligentes a veces pueden volverse rígidas en sus formas de pensar, especialmente si han tenido éxito en el pasado utilizando ciertos enfoques. Pueden ser reacias a cambiar sus métodos o a considerar otras formas de ver un problema.
La inteligencia es muy valiosa y puede ayudar a las personas a encontrar soluciones eficaces y rápidas, pero no siempre es suficiente para evitar errores. La sabiduría, en cambio, involucra una combinación de reflexión, empatía, ética, humildad y una visión a largo plazo que permite tomar decisiones más completas y matizadas. Las personas sabias no son infalibles, pero son más capaces de aprender de sus errores y tomar decisiones que beneficien tanto a ellas mismas como a los demás.
