
– ¿Te gustó la película?
– ¡Puf! Un ladrillo.
No solo sería extraño, sería preocupante tener que explicarle a alguien qué quiero decir con “un ladrillo”, una metáfora convencional bien extendida.
Pero, ¿y esta otra?: “Todos somos sombras en el muro del tiempo”. Esta metáfora ya no es tan convencional y no todo el mundo será capaz de entender su significado.
La metáfora es una de las figuras retóricas más sofisticadas que existen. Piense si no en todo el proceso evolutivo que ha sido necesario para que usted y yo sepamos que en el cine no había ningún ladrillo junto a la pantalla.
Esta ideación tan común es una construcción figurativa donde el elemento principal se ve desplazado por otro con el que guarda algún tipo de relación implícita; es decir, es necesaria una abstracción, un ejercicio imaginativo que cree objetos que no están presentes, algo exclusivo de los seres humanos y, en los casos más simples, también de las IA’s más avezadas.
La metáfora se crea para ser comunicada, de nada sirve que se la reserve su autor para él; existe porque existe un mensaje…y quien la escucha debe ser capaz de hacer el camino inverso al de su autor, llevarse la abstracción conceptual al elemento concreto cargado de significado. Nada fácil fuera de lo convencional.
Todo este trabajo de cifrar y descifrar requiere del uso de procesos cognitivos complejos, de las llamadas funciones ejecutivas, de otra forma el mensaje sería ininteligible.
En 2012 Roger E. Beaty & Paul J. Silvia de la Universidad de Carolina del Norte estudiaron qué tipo de inteligencia era necesaria para producir y comprender las metáforas y concluyeron que era la denominada cristalizada, es decir, la que se va forjando con el estudio y la experiencia vital, frente a la otra, la fluida, de orden más genético.
En los test de inteligencia la metáfora se articula en forma de analogías y se relaciona con el razonamiento verbal. Son esas preguntas del tipo: coche es a avión como rueda es a X.
Se trata sin duda de una de las pruebas de selección más complejas que existen, sobre todo si cambiamos la del coche y el avión por algo como esto: “Epitafio es a estrambote como vida es a X”. (abajo la solución)
Ya lo sabe, desde hoy, si no solo quiere parecer más inteligente, sino que quiere llegar a serlo, haga de su vida una caja de bombones.
(Solución: Soneto)
